El Real Betis Balompié regresó anoche de tierras portuguesas con un botín deportivo valioso pero con el corazón encogido por los sucesos extradeportivos. Tras un empate sufrido ante el Sporting de Braga, que deja la eliminatoria de cuartos de la UEFA Europa League muy de cara para la vuelta en el Estadio de la Cartuja, la alegría por el resultado se ha tornado en indignación.
Los más de dos mil béticos que se desplazaron para alentar a las trece barras vivieron una odisea que nada tiene que ver con los valores del deporte, transformando una noche de ilusión en un calvario de esperas y despropósitos.
La directiva bética, liderada por su presidente, no ha tardado en reaccionar ante lo que consideran un atropello inaceptable a su activo más valioso: su fiel infantería.
Los incidentes en el Estadio Municipal de Braga y el maltrato a la afición
Según han informado diversos medios y los propios afectados desplazados a Portugal, el acceso al estadio fue un auténtico caos coordinado. Los aficionados del Real Betis se vieron sometidos a esperas eternas bajo una presión policial desmedida. La gravedad de los hechos alcanzó su punto álgido cuando, según los testimonios recogidos, se obligó a varios seguidores a tirar prendas oficiales del conjunto verdiblanco antes de entrar.

Este trato vejatorio se completó con un sistema de hasta tres controles exhaustivos que retrasaron la entrada de cientos de béticos hasta bien entrada la primera parte.
Los puntos clave de la denuncia presentada por el club son:
- Controles excesivos: Hasta tres anillos de seguridad que bloquearon el flujo de entrada.
- Confiscación de prendas: Seguidores obligados a deshacerse de bufandas y camisetas béticas.
- Retrasos deliberados: Una «espera eterna» que impidió a muchos ver el inicio del choque.
- Seguridad ciudadana: El club exige explicaciones sobre los motivos de este despliegue hostil.
La queja formal ante la UEFA y la búsqueda de responsabilidades
La respuesta institucional ha sido inmediata y contundente. El Real Betis ha elevado una queja formal a la UEFA para que se investiguen los protocolos de seguridad aplicados por el Sporting de Braga y las autoridades locales.
El presidente Ángel Haro quiere averiguar quién dio las órdenes que terminaron en incidentes y por qué se vulneraron los derechos de los aficionados españoles. Esta acción busca no solo una disculpa pública, sino garantizar que en el partido de vuelta de la próxima semana se respire un ambiente de respeto mutuo y deportividad.
La hoja de ruta del club para proteger a su afición incluye:
- Recopilación de pruebas: Uso de vídeos y testimonios de los socios desplazados.
- Reunión con el delegado UEFA: Análisis del informe oficial del partido del 8 de abril.
- Protocolo de vuelta: Asegurar que en el Estadio de la Cartuja no se repitan estos incidentes.
El favoritismo bético en el Estadio de la Cartuja tras el empate en la ida
En lo estrictamente deportivo, el equipo de Manuel Pellegrini ya prepara la «final» del próximo jueves. Pese a que el partido en Braga fue gris y falto de brillantez, la mejoría en la segunda parte permitió rescatar un empate que otorga al Real Betis el cartel de favorito.
La plantilla se ha conjurado para brindar la clasificación a esos dos mil valientes que sufrieron en las puertas del estadio luso. El objetivo es claro: sellar el pase a semifinales y seguir la estela de la Champions League para la temporada 2027, convirtiendo el apoyo de la grada en el motor que derribe la resistencia portuguesa.
El beticismo ya cuenta las horas para la revancha en casa. Mientras los servicios jurídicos pelean en los despachos de Nyon, los jugadores se preparan para que el próximo 16 de abril solo se hable de fútbol y de la histórica clasificación de un Real Betis que nunca camina solo en este 2026.
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