El Sevilla FC respira con alivio tras confirmarse que el golpe en la cabeza sufrido por César Azpilicueta ante el Deportivo Alavés ha quedado en un susto. Pese a los mareos iniciales que le obligaron a pedir el cambio, el defensa ha entrenado con precaución y apunta a estar disponible para la «final» en el Coliseum. Sin embargo, su futuro en Nervión más allá del 30 de junio de 2026 está rodeado de incertidumbre.
La cláusula de los 25 partidos: Un objetivo casi inalcanzable
Cuando Azpilicueta firmó como agente libre el pasado verano, se estipuló una hoja de ruta clara para su continuidad:
- Contrato original: Un año (hasta junio de 2026).
- Cláusula de renovación: Ampliación automática por una temporada más si disputaba 25 partidos oficiales (con un mínimo de 45 minutos en cada uno).
- La realidad actual: Debido a un calvario de lesiones musculares —dos en el aductor izquierdo y otras dos en el sóleo derecho—, el navarro solo suma 11 partidos. Con el equipo fuera de la Copa y restando pocas jornadas de Liga, es matemáticamente casi imposible que alcance la cifra necesaria para renovar por decreto.

El deseo del jugador vs. la política de Antonio Cordón
A pesar de no cumplir el objetivo contractual, el entorno de Azpilicueta ya ha trasladado al club su firme deseo de continuar una temporada más. El jugador se siente valorado en Sevilla y cree que, con una buena pretemporada, puede seguir aportando jerarquía.
El Sevilla se encuentra ahora en una encrucijada:
- A favor de renovarlo: Su ficha es asumible y su peso en el vestuario es vital, especialmente si el club vive una transición institucional con la posible entrada de Sergio Ramos y su grupo inversor. Es el «profesional modelo» que sirve de ejemplo a los jóvenes.
- En contra: A sus 36 años, la fragilidad muscular es evidente. El club, en situación de quiebra técnica, no puede permitirse fichas de jugadores que pasen más tiempo en la enfermería que en el césped, por muy bajo que sea su salario.
Una decisión supeditada a la permanencia
La directiva de Del Nido Carrasco no tomará una decisión definitiva hasta que se aclare el futuro deportivo. En caso de que se consume la venta del club, sería el nuevo equipo de trabajo (con la posible sombra de Monchi) quien decidiría si Azpilicueta encaja en el nuevo proyecto.
Por ahora, el defensa se centra en liderar la zaga ante el Getafe, sabiendo que cada minuto en el campo es una oportunidad para convencer al club de que su veteranía sigue siendo un activo y no un riesgo.
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