El Real Betis Balompié se encuentra en una encrucijada que aprieta el corazón de su masa social. En una temporada marcada por los contrastes, la escuadra de las trece barras convive con la paradoja de sumar siete partidos sin ganar en LaLiga —una racha negra que no se veía en Heliópolis desde la etapa de Merino— y, al mismo tiempo, estar a un solo gol de alcanzar unas semifinales europeas.
El beticismo, siempre fiel pero exigente, observa cómo el crédito del «Ingeniero» se estira en un contexto de máxima tensión competitiva donde la quinta plaza sigue siendo el gran tesoro a proteger para el futuro del club.
Tras los últimos tropiezos, el técnico chileno ha dejado entrever su malestar por una planificación que, según su criterio, ha dejado zonas del campo desguarnecidas en este convulso 2026.
La crisis del lateral izquierdo y el bajo rendimiento de Junior Firpo
Uno de los puntos de mayor fricción entre el cuerpo técnico y la dirección deportiva liderada por Manu Fajardo es el carril zurdo. Según informan fuentes cercanas al vestuario, Manuel Pellegrini considera que el nivel de la plantilla en esa demarcación ha descendido drásticamente.
Desde la salida de Álex Moreno, el club no ha logrado dar con la tecla; la marcha de Juan Miranda el pasado verano y la llegada de un Junior Firpo que no ha cumplido las expectativas han debilitado una banda que antes era el motor ofensivo del equipo.

Los factores que han lastrado el rendimiento defensivo esta temporada son:
- Falta de nivel: Los recambios actuales no ofrecen las garantías que exige la Champions League.
- Comparativa negativa: El rendimiento de Junior está clarísimamente por debajo de lo ofrecido por Miranda.
- Fragilidad en el carril: El equipo concede más centros laterales que en los últimos tres años.
- Debilidad táctica: La ausencia de un lateral largo impide el despliegue de los extremos.
El calvario de las lesiones: Isco, Lo Celso y el problema de pubis de Antony
No todo es responsabilidad de los despachos; la mala fortuna médica ha golpeado con saña al corazón creativo del Benito Villamarín. El equipo ha tenido que competir prácticamente toda la temporada sin sus dos brújulas: Isco Alarcón y Giovani Lo Celso.
A esto se suma el preocupante estado de Antony, un futbolista llamado a ser diferencial pero que, debido a una osteopatía de pubis, no ha podido rendir ni al 50% de su capacidad. Sin desborde ni creatividad en la medular, el fútbol del «Ingeniero» ha perdido la fluidez que lo caracterizaba.
El parte de guerra que condiciona la vuelta ante el Sporting de Braga incluye:
- Isco e Isco: Ausencias prolongadas que han dejado al equipo sin último pase.
- Antony: Problemas crónicos en el pubis que limitan su explosividad en banda.
- Ez Abde: Dos meses fuera por la Copa de África que cortaron su progresión.
- Falta de pólvora: La ausencia de un delantero de nivel que compita con Cucho Hernández.
La quinta plaza y la Champions 2027 como tabla de salvación económica
A pesar de la discreta temporada en cuanto a sensaciones, la realidad clasificatoria es el único clavo ardiendo al que se agarra el club presidido por Ángel Haro. El descenso del nivel general de LaLiga ha permitido al Real Betis mantener esa quinta posición que este año vale oro.
Entrar en la nueva Champions League supondría una inyección de 50 millones de euros, dinero vital para que el club pueda acudir al mercado de verano con garantías y subsanar los errores de bulto señalados por el entrenador chileno para la campaña 2026/2027.
El beticismo afronta con nerviosismo el duelo europeo del jueves. Mientras Manuel Pellegrini intenta hacer magia con las piezas disponibles, la directiva sabe que no habrá margen de error: o se recupera el nivel en la Cartuja o el debate sobre el fin de ciclo será inevitable en la Avenida de la Palmera.
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