Alarmas encendidas con Antony: Desgranamos el problema del brasileño

​El Real Betis Balompié atraviesa un tramo de la temporada donde la exigencia física empieza a pasar factura a sus piezas clave. Tras la amarga derrota frente al Deportivo Alavés, la imagen de la desesperación en el banquillo bético tuvo un nombre propio: Antony.

El brasileño, visiblemente afectado, tuvo que abandonar el césped debido a unos dolores punzantes que han encendido todas las alarmas en el Benito Villamarín.

Manuel Pellegrini ya ha dejado entrever que el problema no es una simple sobrecarga. Según la información detallada por la cuenta especializada @Betis_mobi, el extremo sufre una pubalgia, una dolencia traicionera que ya han padecido otras estrellas de LaLiga como Lamine Yamal o Nico Williams.

A falta de un parte médico oficial, el análisis técnico arroja luz sobre un proceso que podría ser más largo de lo esperado.

Los detalles técnicos de la Osteopatía Dinámica de Pubis

​La pubalgia es un término genérico que define el dolor en la zona inguinal y la pelvis anterior. En el ámbito profesional, se conoce también como Osteopatía Dinámica de Pubis.

Esta dolencia actúa como una «balanza» descompensada en la pelvis, donde el punto de inserción de los aductores sufre un estrés mecánico insoportable para la competición de élite.

​Este problema físico es especialmente limitante para un perfil como el de Antony, cuyo juego se basa en la explosividad. Las dificultades funcionales que presenta son críticas para un futbolista:

  • ​Dolor progresivo al alcanzar altas velocidades.
  • ​Molestias agudas en cambios de ritmo y frenadas en seco.
  • ​Dificultad extrema en golpeos largos, centros y despejes forzados.
  • ​Pérdida de confianza en el regate y los giros rápidos.

Tratamientos y plazos para evitar el paso por el quirófano

​El cuerpo médico del Real Betis priorizará, en primera instancia, un tratamiento conservador. Este incluye reposo relativo, fisioterapia enfocada en el reequilibrio del CORE y, en casos específicos, infiltraciones de PRP (plasma enriquecido) o corticosteroides.

El objetivo es evitar a toda costa la cirugía, que es el último recurso cuando la rehabilitación no surte efecto tras varios meses.

​El riesgo real reside en la alta tasa de recaída de esta lesión. Si el tratamiento conservador falla durante un periodo de entre 3 y 6 meses, el jugador brasileño podría verse obligado a pasar por el quirófano para una reparación de la pared abdominal o una liberación del aductor.

Por ahora, la evolución diaria marcará la disponibilidad de Antony para los próximos compromisos del conjunto verdiblanco.

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