El empate en el Gran Derbi ha dejado una herida abierta en el corazón de Heliópolis. Lo que comenzó como una fiesta en La Cartuja terminó con una sensación de frustración colectiva que ha puesto a Manuel Pellegrini en el centro de todas las miradas.
En un club donde la exigencia histórica siempre camina de la mano de la pasión, la afición bética no perdona que el equipo dejara escapar una ventaja de dos goles ante un eterno rival herido, señalando directamente a la gestión del banquillo como el detonante del colapso.
La crítica no nace solo del resultado, sino de la incomprensible parálisis táctica durante una segunda mitad donde el Real Betis se vio superado físicamente.
Con el equipo pidiendo oxígeno a gritos y varios futbolistas al límite de sus fuerzas, las decisiones del «Ingeniero» han abierto un debate interno sobre la meritocracia y el estado de gracia de ciertos nombres que parecen haber desaparecido de sus esquemas.
El ostracismo de Nelson Deossa tras su explosión inicial
Uno de los puntos de mayor fricción es la situación de Nelson Deossa. El futbolista colombiano, que deslumbró con un despliegue físico imponente frente al Valencia y fue titular en la exigente cita ante el Atlético de Madrid en Copa del Rey, ha pasado de ser una pieza de futuro a un actor invisible.
Tras siete meses de adaptación, el jugador no oculta su descontento ante un rol que considera injusto por su rendimiento previo.
Los datos respaldan el enfado del entorno del futbolista y de la propia grada. A pesar de la necesidad de músculo en la medular, el protagonismo del cafetero se ha desplomado en el momento más crítico de la temporada.

- Últimos cuatro partidos: Solo ha disputado veinte minutos de juego.
- El Gran Derbi: No jugó ni un solo minuto a pesar del cansancio evidente del equipo.
- Situación anímica: El jugador no está contento y no comprende su desaparición del once.
Los errores tácticos con Aitor Ruibal y la sombra de Ángel Ortiz
La otra gran crítica hacia Manuel Pellegrini reside en el carril derecho. Durante toda la segunda mitad, Aitor Ruibal vivió un auténtico calvario ante las internadas de Oso, el canterano sevillista que desbordó a su antojo sin encontrar oposición.
La falta de ayudas de Antony, quien sigue mermado por una pubalgia crónica y ofrece un sacrificio defensivo casi nulo, dejó el flanco bético totalmente desprotegido.
Tanto el periodismo especializado como la afición reclaman que el técnico chileno no diera entrada a Ángel Ortiz. El joven lateral bético aparecía como la solución lógica para frenar la sangría en esa banda, pero el entrenador prefirió mantener un dibujo que se resquebrajaba por momentos, realizando tan solo dos cambios de los cinco permitidos por el reglamento.
Un vestuario marcado por el cansancio y la pubalgia de Antony
El estado físico de la plantilla es otra de las preocupaciones que sobrevuela la Ciudad Deportiva Luis del Sol. La gestión de las cargas de trabajo está siendo cuestionada, especialmente en el caso de futbolistas que, como Antony, juegan condicionados por problemas médicos. Esta rigidez en las rotaciones ha provocado que el Real Betis pierda la frescura que le caracterizó en el primer tramo del curso.
- Gestión de cambios: Solo 2 sustituciones realizadas en un partido de máxima intensidad.
- Estado de Antony: Juega mermado por una pubalgia que limita su repliegue defensivo.
- Músculo desaprovechado: La ausencia de Nelson Deossa privó al equipo de capacidad de choque en el medio campo.
El Real Betis se encuentra en una encrucijada emocional antes de afrontar los octavos de final europeos. Con Manuel Pellegrini más cuestionado que nunca por su propia hinchada, el equipo necesita recuperar la meritocracia y el hambre competitiva.
La gestión de talentos como el de Nelson Deossa será clave para que el técnico chileno logre calmar unas aguas que bajan muy turbias tras el derbi.
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