El Sevilla FC se enfrenta a una de las crisis institucionales y económicas más profundas de su historia moderna. Esta asfixia financiera ha tenido un impacto directo en la planificación deportiva, heredando contratos de una etapa anterior que hoy resultan inasumibles.
La afición, acostumbrada a la excelencia, asiste con preocupación a un escenario donde el rendimiento en el césped de Matías Almeyda se ve lastrado por las obligaciones de los despachos.
El nombre que personifica este drama contable es Tanguy Nianzou. El central francés, que llegó con la vitola de gran promesa europea, se ha convertido en un lastre financiero sin precedentes.
Según los informes internos del club, la operación supone un coste de casi 10 millones de euros por temporada si sumamos la amortización de su traspaso (casi 20 millones), su ficha creciente e impuestos.
El calvario médico que aparta a Nianzou de la élite
El problema trasciende lo económico. La realidad es que el jugador no ofrece garantías físicas para competir al máximo nivel. Sus músculos, que se quiebran con una facilidad alarmante, le impiden mantener la regularidad necesaria en la élite.
La sensación en el cuerpo técnico es que el futbolista está prácticamente inhabilitado para la práctica profesional continuada.
Los puntos críticos de su situación física son:
- Fragilidad muscular: Lesiones recurrentes tras esfuerzos mínimos en entrenamientos y partidos.
- Baja disponibilidad: Ha estado fuera de las convocatorias la mayor parte del curso actual.
- Falta de ritmo: La imposibilidad de encadenar tres partidos seguidos impide su adaptación al sistema de Matías Almeyda.

La estrategia de Antonio Cordón para rescindir su contrato
Ante este panorama, el director deportivo Antonio Cordón ha pasado a la acción. El club ha explorado todos los resquicios legales posibles para romper el contrato de forma unilateral alegando falta de capacidad para ejercer su profesión.
Sin embargo, al no encontrar una vía jurídica sólida por ahora, el Sevilla FC ha optado por la vía de la presión directa para negociar una salida amistosa.
La postura del club es tajante:
- Se le ha solicitado formalmente que acepte una rescisión de contrato para la próxima temporada.
- Si no colabora, el club aplicará la misma medida que ya tomó con Álvaro Fernández.
- El jugador será apartado de la dinámica del primer equipo y dejará de entrar en los planes deportivos de forma definitiva.
El objetivo de liberar masa salarial de cara al verano
La salida de Tanguy Nianzou no es solo una decisión deportiva, es una necesidad de supervivencia para el 30 de junio de 2026.
Liberar esos 10 millones de euros de gasto anual permitiría a Antonio Cordón acudir al mercado con oxígeno suficiente para reforzar una plantilla que hoy adolece de la calidad mínima necesaria.
Mientras el club intenta cerrar este capítulo oscuro de su gestión pasada, el entorno sevillista aguarda con impaciencia una resolución que permita reconstruir el equipo.
La firmeza mostrada con el francés marca un antes y un después en la política de «tolerancia cero» con los rendimientos deficitarios que están asfixiando al Ramón Sánchez-Pizjuán.
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